miércoles, 14 de marzo de 2012

Admito

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Siempre me gusto la bienvenida que nos da el invierno... siendo un triste visitante.

La sonrisa despectiva, pero llena de púber inocencia...conozco tu cara. Ya la he visto
me acuero de la navaja.

Todo esto, transcurriendo al lado de dónde el Señor que ya he traido varias veces acá.
Siempre me gustó pensar que ese Señor es mi abuelo y siempre quise escribirle una carta, admiro su fidelidad hacia sentarse junto a la ventana y nisiquiera mirar por ella.

Admito que me asuste cuando vi una ambulancia en la puerta de la casa de mi ojalá abuelo.
Admito que odio al portero porque me secretea cosas asquerosas cuando paso por al lado de él.

Y el traginar del invierno me invita a tener una vida feliz o un infierno terrenal.
Todo puede ser tan bello si solamente nos ponemos los lentes de la belleza, entienden? Las cosas son como uno las mire, y no de otra manera. La mente transforma las cosas, y puede con todo. Y acá es donde se desata todo
La guerra, el amor, las ideologias, las canciones, las danzas, las vocaciones
Las mentes son todo
y uno es una mente,
y uno ve que hacer con ella. Si ser una plaga, si ser indispensable, si ser uno mas, si no molestar, si solo fastidiar.
Algunos solo buscan morirse porque su mente no los quiere o eso parece. Algunos no paran de triunfar porque su mente está totalmente enloquecida por su perpetuo equipo de vivencia.
Mi mente: no estás enferma, pero no estás ayudando

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