domingo, 18 de marzo de 2012

Ahh!

Para todos aquellos, que sus hijos no son cocardas, para todos aquellos, que su mente no florece como flor en plena primavera, para todos aquellos, que son esclavos de su cuerpo, para todos aquellos, siervos de su mente, para todos aquellos, servidumbre de la vida; olvidados de su Dios. Aquellos, desvelados de sueños placenteros, esos mismos, adormitados por pesadillas. Para todos aquellos que son sonámbulos y caminan por mi cuadra mirando sus relojes y remangandose las camisas. Para todos aquellos, que no aceptan sonrisas, sin dar a cambio un gran signo de interrogación. Y porqué no, para todos aquellos que son una silueta negra con un signo de pregunta. Para todos, todos aquellos. También para los que creen ser feliz. Para los que no se pueden dar cuenta de las cosas por enfermedad, para los enfermos, para los que vivieron, para los que vivirán, para los que quisieron vivir, para los que no pudieron.
Para los chupasangre,  para el capaz, para el frustrado, para el motivado. Para el dogmático, para el rutinario. Para aquellos, los bohemios que no exigen más que nosotros una señal de armonía. Y por supuesto, para aquellos, que no necesitan nada, si no estar vivos, para entretenerse con alguna cosa del mundo y así su traginar.
Para los que quieren ser felices y creen que pueden, y para los que no saben bien todavía qué es la felicidad.


Para todos aquellos, mando alientos: Ahhhh! sean felices, lo pueden hacer: las palabras pinchan. Si es por vena, borbotean, si no, por chorro. Pero ustedes sean felices. El amor existe y viene con las brisas. Hay que saber agarrarla.

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