Pero, que desagradable la Nueva Monarquia. Lo ven? los batallones vienen de a muchos, nuestros mejores soldados mueren sincronizada y paulatinamente, nuestros enemigos nos odian a la misma vez y por ello mas intensamente, nuestro corazon lo escupimos cada vez mas seguido y la furia hacia el rival cada vez nos hace menos competentes, mas impertinentes, no nos dejan ver las cosas. Quedamos devastados, hemos perdido la guerra. Solo nos queda tenernos asco a nosotros mismos, un rechazo hacia el perdedor que no tiene fuerzas para levantar su cabeza. Somos los perdedores, lo sabemos, lo tenemos muy claro. Pase tanto tiempo mira tu cara, y se pasaron tanto tiempo mirando mi cara -o mis talones- que nos olvidamos de aquello que teniamos que hacer juntos. Que desperdicio, no? Que mala forma de perder. Las coronas nos las han quitado, y ya no tenemos a nadie fascinado, ahora los fascinadores seran los....que ahora nos miran las caras. Efimero. Como la nueva vida, como los Nuevos Monarcas que nos dicen como vivir este pedazo de momento. Aburrirse para volver a envolverse y aburrirse para enloverse en algo nuevo. Nuestros soldados ya no nos quieren y saben que los supimos tratar muy mal.
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