Pateando estrellas me di cuenta que enrealidad estaban sacando su ácido por los agujeros de su desierto sumergido en lo mas hondo de la honestidad. La verdad es que pensé que tenía que pisar miles de veces el mismo cielo infertil y volver a mi floreada aridez. Todo es prometedor y agreste, pero enrealdiad todo pende de un nudo que está necio, muy necio, y siento el arbol que crece en mi higado. Lo siento y no puedo evitarlo, la mirada de los huevos fritos me estaba matando, necesitaba sentir algo con forma de primavera.
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