Somos la mierda que odias, somos la escoria que ensucia el pavimento.
Samuel sabia que era feo. Pero no le importaba. Su amiga, Pert, siempre tenía miedo. El siempre penso que deberia ser alguna enfermedad o que su amiga simplemente era una estúpida puta. Pero ella siempre tenía miedo, y el pensaba que quizas podría tener sexo con ella porque, ademas de tener miedo y por ende no defenderse cunado el se lanzara arriba de ella con su pene goteando semen, al fin de cuentas se sentiría querida y protegida por alguien. De todas formas, Samuel no hizo nada de esto, ya que esa misma noche, cuando Pert iba caminando por la calle, tenía tanto miedo, que vino un hombre muy grande y muy maloliente y la mató.
Entonces Samuel se dio cuenta que nada iba enserio, que nada era tan importante, bastaba con mirar a la descerebrada de Pert; tenia tanto miedo que la mataron. Estúpida mujer. Esa siempre tenía miedo, que carajos le pasaba?. En fin, eso a Samuel tampoco le importaba, solo le importaba ir a la plaza cerca de su casa. Ya nadie iba a esa plaza porque ahí se encontraba siempre él, con sus tic nerviosos raros y su pene siempre a medio parar.
Tal vez sería por el episodio del intento de autoeliminacion de su padre enfrente de el en su temprana ninez. Samuel siempre habia sido excluido, el ya sabia que era un excentrico ''freak''. Su gordo culo era bien redondo y los pantalones siempre se le metían entre las nalgas, por supuesto que esto era anticonceptivo para las mujeres y más aun para las ninitas de su clase, las cuales él veía como húmedas flores sexuales listas para fecundar. Tampoco es que le preocupara tanto tener sexo, simplemente era algo que si surgía era bueno, de lo contrario todo seguía irrelevantemente igual que siempre.
Habia cosas que él no entendía. No entendía como en otros lugares se hablaban otros idiomas, tampoco entendía porque la gente nunca queria hablar de la masturbacion. No es que él hablara mucho sobre el tema,de hecho el apenas hablaba con las personas, simplemente decia lo necesario, si es que lo decía. Tampoco entendía porque Pert habia tenido tanto miedo, aunque luego pensaba que la habian matado, entonces si estaba bien que tuviera miedo, y automáticamente una sonrisa bastante desagradable que concluia en encoger los hombros se dibujaba en su cara.
Se acercaba la navidad, y en la casa de Samuel siempre se juntaba toda la familia.
- Eh Samuel, esta navidad no mires tanto las tetas de tu prima, que ya el a;o pasado el tío quedó horrorizado contigo. Un verdadero hombre sabe disimular cuando mira tetas!
El odiaba la navidad, era una de las cosas que tampoco entendía, el no creia en dios y la gente religiosa le parecía bastante estúpida. La gente siempre subestimaba a Samuel, quizas con razones, quizas sin, pero siempre, apenas con verlo, con su espalda encorvada y sus pseudo erecciones, la gente lo clasificaba como estúpido. No obstante, el entendía la necesidad ajena de clasificar todo. El siempre pensó que no saber de donde vienen los humanos y a donde van era motivo suficiente para volverse loco. Y ahí recurria a su pensamiento de que nada era tan real ni tan serio. El sólo creia en los placeres directos, léase comer, tener sexo (en su caso masturbarse, ya que la única vez que habia tenido sexo habia sido hacia tres a;os con Paty, la mas gorda de todo el curso) e ir a la plaza a estar solo. Esa plaza tenia algo en especial, de alguna manera el disfrutaba de estar solo en esa plaza, disfrutaba de las lejanas presencias que lo miraban y comentaban que ese era el loco psicopata del barrio.
Pero Samuel tampoco estaba del todo sólo. Tenia un amigo, Wesley, que siempre habia sido su amigo o compania desde que eran chicos. También habia un grupo de chicos estudiosos que por alguna razon, estaban interesados en interactuar con Samuel. Pero estos le parecian totalmente estúpidos porque se tomaban todo muy enserio y no se daban cuenta que al final todos terminamos en algo muy vulgar como ser comida para gusanos. Wesley era flaco, le gustaban mucho los insectos y esto le daba asco a Samuel aunque lo aceptaba de esa manera. Era curioso que lo aceptara, a Wesley le encantaba hablar sobre sus insectos y también hablar sobre su madre, quien le habria hecho tener suenos humedos a Samuel.

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