miércoles, 19 de febrero de 2014

Clarividencia.

Lo que siempre mas me asusto de una problematica es que este clara y aun así ofuscada. Las garras caricias, la necesidad de sentirlas, el esfumado de sus presencias, su poca unicidad. El juego. El juego para el debil, para el que no se quiere. Se entiende, es tan claro, y perplejo queda todo cuando aunque se entienda se sigue chocando contra la misma pared. Acaso hay que corta la naturaleza humana? Acaso no son todas esas frases que nos pusieron en la boca? Que la vida una es, y esa es, no otra. Pero aun si, asusta, impresiona, estupefacta, el no poder ver, el mirar para otro lado, morder la toalla, gritar fuerte, nadie te escucha. La tortura, buscada, encontrada, voluntaria. El silencio, el mio, el tuyo, esas promesas, que se sabe, desde el primer momento, que no existan. Sus protuberancias, sus ondas, sus vueltas,  todo aquello que no es mi deseo, sino nada mas que mero interes, interes que no entiende, que no sabe a donde va. Que busca el momento, porque, en realidad, solo quiere crecer, solo quiere poder mirarse. Y no sentirse viejo.
Y por qué, por qué regalar felicidad, si eso solo la ata, la cuelga, la deja oscilando, como un pendulo, pero el tiempo está congelado, y sabemos quien lo congelo, porque el tiempo es individual, es de cada uno.
El miedo, la respiracion que se agita. La felicidad inmediata, está bien: lo admito, yo lo necesito. Lo necesito mas que nada, lo amo! Me encanta! Que haria sin ello? Tendria algo sentido? No creo. Pero este no es mi deseo, solo mi interes, y vuelvo a decir, que para mi, estos dos ultimos, nunca estuvieron, ni estaran encadenados de ninguna manera, pero moran en el mismo lugar. ESO ES LO QUE ME FASTIDIA! Que vivan tan juntos, tan pegados, alimentandose de lo mismo, como si fueran parecidos Pareciera que se hicieron buenos amigos y yo solo tengo un alma...

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