Aquí no me ha abandonado nadie. Hemos sido devastados, huracanes han arrasado con todo lo de nuestro interior. La razón ya no es una facultad. La alerta de la reintegración ya no excita. Ahora, nos hemos dejado a nosotros mismos. Ahora, miramos para afuera, buscando eso que nos (hemos) ha abandonado (abandonado). La palabra eriza, rechina y da catarro. Me he abandonado. He dejado que el huracán me abduzca absolutamente todo. Miré al cielo y agradeció aquella fuerza que todo se llevó. Cerré los ojos y desperté, pero era en serio, me había abandonado.
Desde el subsuelo también podemos ver luces bonitas, ellas pasan y las perseguimos en nuestra visión circular, hemos adoptado nuevas posiciones y a decir verdad estamos muy a gusto.
Y como están las cosas por allí?
Aunque aquí es un poco silencioso. A veces viene un hombre muy cortes y promete cosas, la que más me gusta de sus promesas es que promete venir a hablarnos. Sabemos que el es atareado, pero no me quiero sumergir en esto, pues no es el cometido de esto, aunque, cual es el fin último?
A esto quería llegar. Fines últimos. No crean que aquí en el subsuelo, en el pozo, dejamos de pensar. También sabemos hablar y deducir. Pero imaginen, imaginen lo observable de este lugar, imaginen lo que se puede deducir, imaginen lo que se puede controlar.
Pero aquí no hay tiempo de quejas. Nos hemos acostumbrado a estar aquí, no podríamos esbozar otra imagen nuestra si no la de estar aquí. Algunos vienen porque quieren, yo, no se.
Pero, estábamos hablando de los fines últimos. Últimamente es el motivo de nuestras tertulias, -llenas de risas-, se escuchan ironías, " tal vez esto debería llamarse mesa redonda ".
El fin último diría, en contraposición de lo que siempre he pensado (que el fin último era ser feliz, como si hubiera un contador manejando apreciaciones y controlando nuestro nivel de felicidad), que el fin último es conocer. Conocer para poder conocer para estar vivo. Conocer para poder mirar más allá, aún en el subsuelo.
Otro día les seguiré hablando del subsuelo.
Desde el subsuelo también podemos ver luces bonitas, ellas pasan y las perseguimos en nuestra visión circular, hemos adoptado nuevas posiciones y a decir verdad estamos muy a gusto.
Y como están las cosas por allí?
Aunque aquí es un poco silencioso. A veces viene un hombre muy cortes y promete cosas, la que más me gusta de sus promesas es que promete venir a hablarnos. Sabemos que el es atareado, pero no me quiero sumergir en esto, pues no es el cometido de esto, aunque, cual es el fin último?
A esto quería llegar. Fines últimos. No crean que aquí en el subsuelo, en el pozo, dejamos de pensar. También sabemos hablar y deducir. Pero imaginen, imaginen lo observable de este lugar, imaginen lo que se puede deducir, imaginen lo que se puede controlar.
Pero aquí no hay tiempo de quejas. Nos hemos acostumbrado a estar aquí, no podríamos esbozar otra imagen nuestra si no la de estar aquí. Algunos vienen porque quieren, yo, no se.
Pero, estábamos hablando de los fines últimos. Últimamente es el motivo de nuestras tertulias, -llenas de risas-, se escuchan ironías, " tal vez esto debería llamarse mesa redonda ".
El fin último diría, en contraposición de lo que siempre he pensado (que el fin último era ser feliz, como si hubiera un contador manejando apreciaciones y controlando nuestro nivel de felicidad), que el fin último es conocer. Conocer para poder conocer para estar vivo. Conocer para poder mirar más allá, aún en el subsuelo.
Otro día les seguiré hablando del subsuelo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario