lunes, 13 de octubre de 2014

Lo lindo

Y de repente, un abrazo temperamental se apodera de mi, me hace derretirme en la olla de los mequetrefes del horizonte, horizonte no existe. Horizonte no existe, la hegemonía de su mochila, los símbolos me atormentaban. Como cuando uno no se siente en el lugar indicado, como un Gregorio que caminando, se dio vuelta y nadie puede ayudar. Las patitas y manitas luchando inutilmente en el aire mirando hacia el firmamento, la mirada oscilando horizontalmente, las suelas pasando por arriba hasta escracharte, El moho de tu esencia corroendose por las baldosas, perdiendo la compacticidad, perdiendo la contención del ser. Perdiendo la nada, la plenitud evaporandose por la humedad que rodeaba todo esto, las risas inentendibles, el bigote del saltarín, los arapos del pecas, el sabio barbudo que tanto alababa el ser ficticio. Pero, qué tanto? Si está en boca...¡si está en mi boca! Es porque existe, me veo un escarabajo ergo sum. Homo homini lupus, el desiquilibrio no es contingente, reitero.

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